FORO

Panorama de una realidad

Enviado por Diedrich Carrazco el 8 Octubre, 2007 - 6:24pm

El Pueblo, Presidente… El gobierno de pocos

Hemos visto como durante estos meses de gobierno del actual partido Frente Sandinista y la camarilla de legisladores del Partido de gobierno y aliados, como arremeten contra los medios de comunicación y todo aquello que fiscalizan el ejercicio del poder, sus implicaciones, y contra todo aquello que le signifique oposición constructiva o no, ya sea esta desde la sociedad civil o cualquier otro u otra mortal más, ciudadana de este país.

El mayor argumento que esgrime desde la esfera del ejecutivo, es que todo esfuerzo por fiscalizar el ejercicio del poder, de mantener la transparencia de la administración pública e incluso de dejar sentado bases para la rendición de cuentas y la ética con la que se deben en acciones los funcionarios públicos de cualquier rango, son intentos de defenestrar al gobierno o campañas conspirativas por parte de la oligarquía criolla.

Haciendo una revisión de esta parte del discurso presidencial, dicho sea de paso no es construido por su propia línea de pensamiento, si no bajo asesoría de otros que se autollaman ideólogos de algunas teorías sociales y que eso ya es lamentable; cuando se refiere a los grupos oligárquicos es evidente que lo hace en dirección de aquellos grupos políticos o económicos que juegan un papel determinante dentro de las esferas formales o informales del poder, lo cual casi siempre no ha dejado buenos resultados.

Claro, habría que desentrañar más cual es el significado de establecer esa distancia que toma en el discurso al mencionar la palabra oligarquía. Es evidente que al hacer esa separación de grupo, el presidente deja sentada las bases para su eslogan el Pueblo Presidente. Dejando así planteado que el actual gobierno es un gobierno que se debe al pueblo y que es ese mismo pueblo el que establece las reglas del juego. Solo que en ese sentido quien representa al pueblo es él. Esto a todas luces refleja un centralismo de poder cuasi omnímodo en la figura del Pueblo Presidente, casi me atrevo a decir en la figura del Führer o el líder. Cumpliendo así la línea de pensamiento establecida por el tristemente célebre Adolf Hitler, que establecía el "Führerprinzip" o principio del caudillo, el cual dice que El Lider es el único responsable en concentrar el poder y encarnar al Estado. No es vano y es conocido que en el lenguaje político criollo le digan El Hombre, como de la misma forma le decían al ex presidente Arnoldo Alemán y a los dictadores de la dinastía Somoza.

Al referirse al vocablo Oligarca, según el breve diccionario político de la Editorial El Progreso de Moscú, la Oligarquía, y que su definición la podemos encontrar en otros diccionarios, pero que para efectos de este trabajo utilizamos el menos actual, es el poder de unos cuantos, una forma de gobierno del Estado Explotador. Cuando toda la plenitud del gobierno esta en manos de un grupo de ricachos.

Habría que contrastar entonces el concepto que da el diccionario político de Moscú con la realidad que plantea nuestro escenario político actual. Quienes en realidad hablan y explayan los más encarnizados epítetos contra la oligarquía, son los mismos oligarcas. Esta estrategia no es gratuita, mas bien está dirigida a confundir al ciudadano, y crear de esa forma una falsa percepción de lucha de clases en la que el ejecutivo y su grupo de allegados justifican de la manera mas chabacana cualquier arbitrariedad que se realice con el fin de instaurar la justicia social. A través de ese disfraz de lucha de clases lo que se pretende es legitimar toda actuación arbitraria del grupo de poder, en pro de beneficios particulares de ese mismo grupo. Se asevera esto, porque sólo hace falta una mirada en la estructura de poder para identificar quienes son esos grupos que manejan los hilos. Así pues es sabido que el actual gobierno tiene control en la mayoría de los poderes del Estado. ¿No será esto una oligarquía? Lo que lo hace un poco más oscuro el panorama es que el actual gobierno no solo se legitima o trata al menos de legitimarse con el discurso trasnochado de lucha de clases, también trata de hacerlo a través de la posesión que podría intentar con los órganos de defensa y seguridad pública.

El caso del Pueblo Presidente es el mismo pero en escenarios diferentes que el de su homologo venezolano, este último si ha logrado fragmentar a la sociedad venezolana con el discurso contra la oligarquía, engañando al pueblo venezolano al mejor estilo de la Roma imperial, Pan sin justicia… peor aun y complicado, teniendo el control total de las fuerzas armadas venezolanas y utilizando al cuerpo castrense como Partido, Estado y Ejército.

Es probable que todavía no lo dimensionemos, pero no estamos lejos de esa realidad en la medida en que se permita el secretismo, el autoritarismo casi convertido en totalitarismo por parte de un Estado que esta minado por la corrupción, el negociado, la censura, el paralelismo Estatal y la indiferencia total ante el incumplimiento de todos los derechos fundamentales a los cuales nos hemos hecho acreedores las y los ciudadanos de este país.

Diedrich José Carrazco Flores.
MRS


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