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BASTA YA DE ANTIAPRISMOPor César Aching Guzmán Leí el trabajo LA DEMOCRACIA DESPRECIA A LOS DEMÓCRATAS de Roberto Rodríguez, joven dirigente y cuadro del partido (de la base de Canto Grande, San Juan de Lurigancho), ex candidato a regidor por Lima Metropolitana en las últimas elecciones; pensé, cuánta razón tiene este compañero. El documento encierra indignación, frustración, no sin motivo; la exclusión de todos los apristas no parcelados, no familiares o no amiguísimos de algunos de nuestros compañeros parceleros (viejos y jóvenes) en cargos ejecutivos, es hoy por hoy una norma de acción. Como sostiene Roberto Rodríguez: “Es a la militancia aprista y a los cuadros políticos intermedios a los cuales el gobierno margina y desprecia de la participación en la gestión de gobierno”. Nuestros compañeros bien remunerados del gobierno han asumido como suyo el san benito de la derecha, difundido a través de sus medios de información, en el sentido que el APRA carece de cuadros técnicos. Nada mas lejos de la verdad; el APRA es la única organización partidaria del país que tiene en su seno el mayor contingente de cuadros técnicos comprometidos con el cambio; es la única organización política que no excluye a los profesionales egresados de las universidades nacionales como: la UNI, San Marcos, Villarreal por señalar las más paradigmáticas. La derecha llama cuadros técnicos a los egresados de las Universidades como Pacífico, Lima, etc., universidades que únicamente forman profesionales para el sector servicios (intermediarios); mientras que nuestras universidades nacionales preparan además, en profesiones para el desarrollo, como es el caso de las ingenierías, en las cuales tienen décadas de experiencia. Iniciado el nuevo gobierno, las mafias afincadas en las áreas de compras y adquisiciones del Estado (mantenidas por los que se enriquecen con los miles de millones de las compras del Estado), la derecha política y los medios de información de propiedad de los “dueños del Perú”, emprendieron una bien montada y sostenida campaña en contra de los profesionales y técnicos apristas, recogida absurdamente como suya por nuestros compañeros gobernantes. Primero, fue que los apristas no estaban capacitados para la función pública; de ser así, que demuestren que universidad o Centro Superior del país prepara profesionales para ejercer la labor de servidor público; solo existió la Escuela Superior de la Administración Pública (ESAP), que brindaba ciertos cursos de actualización y fue cerrada durante el gobierno de Fujimori. Segundo, que el APRA carece de cuadros técnicos. ¿de qué técnicos hablan?, de los formados y pos graduados en Cambridge (Boloña…), Stanford (Toledo…), los Kuczynski (Oxford, Princenton), Abusada, Silva Ruete, Quijandria, etc., por señalar solo a los más visibles que están vivos. Justamente “técnicos” de este tipo son responsables de las extremas desigualdades económicas, estos nos dejaron con el 54% de pobres y más de 5 millones de peruanos en extrema pobreza que viven con menos de un dólar al día. Los actuales antiapristas, son los mismos que aplaudieron al sátrapa Fujimori cuando cerró el Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP) que avanzaba a paso firme en la reestructuración de la Administración Pública, basado en sus tres pilares: racionalización, profesionalización de la carrera pública y homologación de sueldos y haberes. Más del 90% de los actuales servidores públicos ingresaron entre 1991 y 2005 por recomendación de tal o cual político de turno. Actualmente ingresan a trabajar al Estado: los llamados “técnicos”, amigos y familiares de los “altos funcionarios” del gobierno que elegimos y los llamados “leales” o adlátere de algún dirigente parcelero del partido, que a su antojo coloca en un puesto público a quien el quiere, siempre y cuando le manifieste “lealtad” absoluta y dispuesto a servirle sin ojos ni oídos. El servilismo es mediocridad. Finalmente, el Partido Aprista, por la dimensión que tiene, refleja a través de su numerosa militancia, lo que acontece en el país; siendo el hecho más relevante, el problema del desempleo. Por un lado tenemos que la militancia presiona por un puesto de trabajo en la Administración Pública, basados en el hecho de que durante la campaña, les crearon la expectativa. De otro lado, hay escasez de empleo en la empresa privada; solo ofrecen sub empleos no regulares con sueldos de explotación y sin beneficios sociales; esto evidencia que no existe reactivación del mercado interno. Lo primero es una distorsión en la educación política de la militancia. Lo segundo, conduce a que los pobres del Perú no tengan esperanzas de vida y visualicen una vejez mucho más preocupante. Paralelamente, la militancia ve con indignación, el acomodo de muchísimos dirigentes nacionales, sus familiares e incondicionales, en el aparato del Estado. blog de CESAR ACHING GUZMAN | Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios | envíe esta página
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