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CASA DE HERRERO CUCHILLO…..


Erika Brockmann Quiroga

Bolivia

Aunque tardíamente y, cuando hay poco que salvar, no faltan organismos no gubernamentales nacionales e internacionales que, a nombre de la democracia plural, el desarrollo y gobernabilidad inician una cruzada solidaria de “salvataje, refundación y o bautizo” de un sistema político capaz de implantar practicas virtuosas, reivindicar y recuperar mínimamente la credibilidad del quehacer político.


Aunque tardíamente y, cuando hay poco que salvar, no faltan organismos no gubernamentales nacionales e internacionales que, a nombre de la democracia plural, el desarrollo y gobernabilidad inician una cruzada solidaria de “salvataje, refundación y o bautizo” de un sistema político capaz de implantar practicas virtuosas, reivindicar y recuperar mínimamente la credibilidad del quehacer político. Hoy la política esta secuestrada por la antipolítica – que antipolíticamente contribuyeron los propios partidos a promover en su ensimismamiento y extravío – y suplantada por otras organizaciones que confunden roles, teñidas de populismo y un neo anarquismo que tiene como mejor aliado la desigualdad y la pobreza. Hoy hablar de política se ha convertido en tabú tan o mas satanizado que la sexualidad en el clímax del oscurantismo conservador. Y esto sucede cuando de más buena política se requiere como diría Joan Prats, notable socialista español.

Hoy vivimos el síndrome de una legitimación y empoderamiento social corporativo y una debilidad extrema de su complemento que la alimenta. Al mencionar la debilidad del polo complementario, me refiero a la anemia de la institucionalidad estatal y de las organizaciones políticas que aspiran conducirla y que el mismo presidente Morales reconoce no había sido fácil administrar.

En este contexto, si de rescatar la buena política se trata, es interesante la experiencia del Instituto Nacional Demócrata (NDI) que promueve la renovación o buen nacimiento de partidos y organizaciones políticas Latinoamericanas identificados con el más diverso espectro ideológico. Resulta que luego de una interesante experiencia con partidos colombianos como el Polo Democrático de una izquierda ex guerrillera y ahora democratica y el Partido Liberal, tuve el privilegio de ser invitada a sumarme al equipo de instructores internacionales para impulsar la implantación del marco conceptual y metodológico del NDI emblematizado en el “Triangulo de las mejores practicas de Partidos Efectivos” cuyos ejes son Democracia Interna, Transparencia y Alcance a Nuevos Sectores con 12 indicadores que, de cumplirse en la realidad sería posible superar el desprestigio de las organizaciones políticas a las que se confina al “club de villanos”.

Considerando la positiva experiencia en Colombia y ahora como facilitadora de tan ambicioso programa que desafía las crisis institucionales de la región, hoy confieso que lo primero que se me vino a la mente fue reconocer qué era una paradoja, ¡casa de herrero cuchillo de palo! La desazón y desaliento me invadió súbitamente al constatar autocríticamente no solo que mi otrora familia política se aplazaba olímpicamente ante la prueba de aplicación de las mejores prácticas sino que , pese a varios intentos, poco se pudo hacer en casa para implantarlas.

Pese a ello, sin desmayar en el intento, reconozco que no hay salvataje posible sin el compromiso y buena fe de los conductores y líderes de los partidos, movimientos y organizaciones que hoy hacen política resistiéndose reconocerse como tales.
Pregunto, cuando de poder y de lucha por conseguirlo se trata ¿Será posible introducir, al menos parcialmente, algunas buenas prácticas que ordenen la política liberándola de mañas, prebendalismos y otras trampitas que ignoran normas, valores y reglamentos?, ¿ Cuál es el limite de la “astucia” política sin caer en pecados mayores? o ¿es que estamos condenados a escribir normas de papel y perpetuar las malas prácticas como el único horizonte posible en la Bolivia de hoy que, pese al discurso del cambio, se resiste a cambiar?